Ficha: Bajo el amparo de San Antonio: la ermita en el Nacimiento tradicional español
10 de diciembre de 2018

con la colaboración de Ángel Peña Martín
El Nacimiento en España, hasta la primera mitad del siglo XX, no solo fue la representación del nacimiento del Hijo de Dios, sino también un reflejo de nuestro pueblo y de sus costumbres. En las figuras de barro se mostraba su sistema de vida y su relación con el entorno, todo ello con sus atuendos y enseres. Por ello, junto a las escenas evangélicas, había una multitud de figuras auxiliares anacrónicas. El Nacimiento incluía, además, construcciones que reproducían la arquitectura popular española, tales como casas, cocinas, hornos, fuentes, pozos, molinos, etc. Entre estas pequeñas construcciones, dispuestas en un sencillo paisaje construido a base de corcho, musgo y arena y que recreaba el de nuestros pueblos, destacaba la silueta de la ermita.
Desde finales del siglo XIX los talleres murcianos comercializaron conjuntos de la ermita con pastor o ermitaño y ganado, tal y como consta en sus catálogos y hojas de tarifas. En estos grupos, un pastor o pastora aparecía rezando, descubierto, arrodillado y con las manos cruzadas sobre el pecho, con un grupo de ovejas o gallinas, ante la ermita. Una construcción que podía estar más o menos elaborada, desde una sencilla ermita con tejado a dos aguas, flanqueada por dos cipreses, a la misma construcción pero con una torre campanario adosada, bien en su lateral izquierdo o en el derecho, a la que, en ocasiones, se añadía un par de cipreses. Unas ermitas que, por lo general, estaban dedicadas a San Antonio, cuya imagen se encontraba en una hornacina situada sobre la puerta, en relación, quizás, a la ermita murciana dedicada a San Antonio el Pobre, en la que el primer viernes del mes de marzo tenía lugar la bendición del gusano de seda.
Estas figuras eran realizadas en diferentes escalas, todas ellas ajustadas al tamaño de los nacimientos domésticos. En el taller de Adolfo Solano Illán se fabricaban en 7 cm., mientras que en los talleres de Elías Martínez, Juan Antonio Mirete Rubio, Manuel Guillén e Icorbal se realizaban en 7 y 9 cm. Los talleres de Gregorio Molera Torá, Julio Ruzafa, P. Abellán López y Manuel Ortigas Méndez fabricaron estas ermitas en 7, 9 y 12 cm.
Las ermitas, en la actualidad, han desaparecido del paisaje de los nacimientos, puesto que no tienen cabida en las representaciones de corte histórico, que pretenden ser fieles a la época del nacimiento de Cristo, al igual que los atuendos, enseres y oficios de nuestros antepasados.